Menos texto, más criterio
Los temarios inflados no aprueban oposiciones. El nuestro va a lo que entra, con el matiz exacto que suelen preguntar.
Preparar una oposición es un proyecto de meses. Nuestro trabajo es que sepas en todo momento qué toca hoy, cómo vas y qué falta para llegar al examen en forma.
Los temarios inflados no aprueban oposiciones. El nuestro va a lo que entra, con el matiz exacto que suelen preguntar.
En grupos reducidos se nota enseguida quién se ha atascado. Si un bloque se te resiste, lo sabemos antes del simulacro.
Un plan que puedas sostener nueve meses vale más que tres semanas de maratón. El calendario se hace contigo, no contra ti.
Mismo número de preguntas, mismo tiempo, misma penalización. El día del examen no puede ser la primera vez.
Cinco fases que se solapan y se ajustan según avanzas y según salen las convocatorias.
Antes de abrir un tema hablamos contigo: qué has estudiado, cuántas horas tienes al día y a qué convocatoria apuntamos. De ahí sale un calendario con fechas de bloque, de repaso y de simulacro.
Cada tema se explica en clase con nuestro temario y se cierra con un esquema propio. Nada de leer apuntes en voz alta: se trabaja lo que entra, con los matices que suelen preguntar.
Un tema no está aprendido hasta que se acierta bajo presión. Después de cada bloque vienen los tests, y después de cada mes, un simulacro cronometrado con el formato real de la prueba.
Las pruebas que no son de temario también se preparan. Supuestos prácticos corregidos uno a uno, planificación física con baremos y entrenamiento de psicotécnicos y entrevista.
Cuando salen las bases cambiamos el ritmo: repaso intensivo de lo que más falla, simulacros semanales y ayuda con la solicitud, las tasas y la documentación.
Tests ilimitados, simulacros cronometrados y estadísticas de tu progreso.
La cita de diagnóstico es gratuita y no te compromete a nada. Sales sabiendo qué implica la oposición que te interesa y si te encaja.